El hidrógeno verde es un vector energético producido principalmente mediante electrólisis del agua utilizando electricidad procedente de fuentes renovables. Su interés reside en la posibilidad de sustituir hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles y apoyar la descarbonización de determinadas actividades industriales y de transporte.
Su desarrollo está adquiriendo relevancia en España y Europa por su potencial en sectores donde la electrificación directa resulta técnicamente compleja.
Industria química, fertilizantes, refino, transporte marítimo y determinados usos de movilidad pesada forman parte de las aplicaciones que concentran mayor atención.
Para Juan Pablo Sánchez Gasque, socio fundador de Black Star Petroleum, esta evolución conecta con una visión empresarial basada en innovación energética, eficiencia y diversificación.
El hidrógeno verde no debe entenderse como una solución universal, sino como una tecnología que puede complementar otras alternativas cuando existe demanda, infraestructura y una producción renovable competitiva.
¿Qué es el hidrógeno verde y cómo funciona?
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico define el hidrógeno renovable como aquel generado a partir de electricidad renovable utilizando agua mediante un proceso de electrólisis.
La electrólisis utiliza electricidad para separar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno.
Cuando la energía empleada procede de fuentes renovables, como la solar o la eólica, el proceso permite obtener hidrógeno con una huella de emisiones considerablemente menor que las tecnologías convencionales basadas en combustibles fósiles.
El hidrógeno puede almacenarse, transportarse o transformarse posteriormente en derivados como amoníaco o combustibles sintéticos.
Esa versatilidad explica su interés para actividades que necesitan altas temperaturas, materias primas químicas o combustibles energéticamente densos.
De la electricidad renovable al consumo industrial
Una cadena de hidrógeno verde necesita generación renovable, electrolizadores, sistemas de almacenamiento y una infraestructura capaz de conectar la producción con los consumidores.
La escala de esa infraestructura está aumentando. La Agencia Internacional de Energía informó en su Global Hydrogen Review 2026 que la capacidad mundial instalada de electrólisis se duplicó durante 2025 y superó los 4 GW. Más de 2,5 GW adicionales se encontraban en construcción para entrar en operación principalmente durante 2026.

El crecimiento de los electrolizadores muestra que el mercado empieza a avanzar desde proyectos demostrativos hacia instalaciones de mayor escala.
Importancia del hidrógeno verde para España
España cuenta con recursos renovables que pueden favorecer el desarrollo de proyectos de producción de hidrógeno. Sin embargo, la competitividad depende también del coste de la electricidad, la disponibilidad de agua, la infraestructura, los consumidores finales y la capacidad de asegurar contratos a largo plazo.
Durante 2025, el MITECO adjudicó 1.223 millones de euros a siete proyectos de valles de hidrógeno renovable. Las iniciativas suman 2.292,8 MW de potencia de electrólisis en doce instalaciones y prevén movilizar inversiones próximas a 5.821 millones de euros.
El Ministerio estima que estos desarrollos podrían producir 269.142 toneladas de hidrógeno renovable cada año. El dato resulta relevante porque muestra una estrategia basada en concentrar producción y consumo en polos industriales, reduciendo parte de las dificultades asociadas al transporte y almacenamiento.
Este planteamiento también conecta con las estrategias de futuro sostenible vinculadas a la visión de Juan Pablo Sánchez Gasque, donde planificación, innovación y divers
ificación energética forman parte de una transformación progresiva del sector.

La concentración de proyectos alrededor de grandes consumidores industriales puede ayudar a construir demanda antes de desplegar redes de transporte más extensas.
¿Qué oportunidades ofrece para la industria y la movilidad?
Uno de los principales beneficios del hidrógeno verde es su capacidad para sustituir hidrógeno convencional en procesos industriales existentes.
Refinerías, producción química y fabricación de fertilizantes aparecen entre los primeros mercados potenciales porque ya utilizan hidrógeno como materia prima.
La Agencia Internacional de Energía señala que la refinación y la industria química lideran actualmente la adopción de hidrógeno de bajas emisiones.
A partir de proyectos operativos, en construcción o con decisión final de inversión, el consumo en refinerías e instalaciones industriales podría superar los 2 millones de toneladas anuales en 2030.
Movilidad: una aplicación que necesita selección estratégica
El potencial en movilidad requiere una lectura más selectiva. Los vehículos eléctricos de batería están avanzando más rápidamente en automóviles y otros segmentos, mientras que el hidrógeno puede encontrar oportunidades en actividades que necesitan elevada autonomía, ciclos intensivos de trabajo o tiempos de repostaje reducidos.
Un informe del Banco Mundial publicado en 2025 sobre hidrógeno limpio para transporte por carretera reconoce que los vehículos eléctricos de pila de combustible avanzan más lentamente que los eléctricos de batería y analiza las condiciones específicas bajo las cuales podrían resultar competitivos.
La conclusión práctica es que la movilidad con hidrógeno debe desarrollarse allí donde aporte una ventaja operativa demostrable. El objetivo no es competir con todas las tecnologías, sino identificar los usos en los que sus características justifican la inversión.
Esta lógica se relaciona con el desarrollo de infraestructuras energéticas inteligentes, capaces de coordinar diferentes tecnologías según las necesidades de producción, almacenamiento, distribución y consumo energético.
¿Qué papel tiene Europa en el desarrollo del mercado?
La Unión Europea está utilizando financiación pública y subastas competitivas para reducir la diferencia de costes entre el hidrógeno renovable y las alternativas convencionales.

Según la Comisión Europea, estos proyectos suman aproximadamente 1,1 GW de capacidad de electrólisis y podrían producir más de 1,3 millones de toneladas de hidrógeno durante sus primeros diez años de operación.
España ha complementado este mecanismo. En mayo de 2026, el MITECO asignó 439,4 millones de euros a tres proyectos nacionales que suman 250 MW de potencia de electrólisis y están orientados a la descarbonización industrial en Huelva y Albacete.
Las subastas muestran que el desarrollo del mercado depende todavía de políticas capaces de reducir riesgos y facilitar contratos entre productores y compradores.
¿Cuáles son los principales retos del hidrógeno verde?
El primer reto es económico. Aunque la inversión está creciendo, producir hidrógeno renovable continúa siendo más costoso que utilizar hidrógeno convencional en numerosos mercados.
La Agencia Internacional de Energía calculó en 2026 que la inversión de capital en proyectos de hidrógeno de bajas emisiones alcanzó casi 7.000 millones de dólares durante 2025, cerca del doble que el año anterior. Aun así, representó únicamente alrededor del 0,7 % de la inversión mundial en suministro energético.
El segundo reto es crear demanda estable. Sin compradores dispuestos a firmar contratos de largo plazo, resulta difícil financiar instalaciones de gran escala.
También deben resolverse cuestiones relacionadas con transporte, almacenamiento, disponibilidad de electricidad renovable y localización de las plantas. Producir hidrógeno lejos de los centros de consumo puede aumentar considerablemente la complejidad del proyecto.
Desde una perspectiva corporativa, estos retos explican por qué la cooperación internacional y la transición energética deben avanzar de forma coordinada. Compartir conocimiento, desarrollar infraestructuras comunes y establecer estándares puede reducir barreras para tecnologías todavía en proceso de consolidación.
¿Cómo se relaciona el hidrógeno verde con Juan Pablo Sánchez Gasque y Black Star Petroleum?
Para Juan Pablo Sánchez Gasque, el hidrógeno verde encaja en una visión más amplia de diversificación y evolución del negocio energético. No implica abandonar de forma inmediata las fuentes tradicionales, sino evaluar tecnologías capaces de responder a nuevas necesidades industriales y ambientales.
Black Star Group identifica públicamente la investigación y desarrollo de tecnologías de generación energética basadas en hidrógeno entre sus áreas de I+D+i, además de relacionar la innovación con soluciones de movilidad energética.
Esta orientación permite situar el liderazgo de Sánchez Gasque dentro de una transición que exige combinar experiencia operativa con nuevas capacidades técnicas.
La oportunidad no reside únicamente en producir hidrógeno, sino en comprender su cadena de valor: electricidad renovable, electrólisis, almacenamiento, logística, distribución y consumo.
La visión sobre el futuro de la energía sostenible refuerza esa necesidad de integrar innovación, planificación y expansión dentro de una estrategia energética diversificada.
Conclusión
El hidrógeno verde está pasando de la fase de expectativas a una etapa en la que los proyectos deben demostrar viabilidad económica, demanda estable y capacidad de integrarse en cadenas industriales concretas.
Para Juan Pablo Sánchez Gasque y Black Star Petroleum, el potencial del hidrógeno verde se relaciona con una visión de innovación energética que combina experiencia, diversificación y sostenibilidad. Su desarrollo responsable dependerá de seleccionar aplicaciones con sentido económico y ambiental, medir resultados y adaptar las inversiones al ritmo real del mercado.
La nueva economía energética no estará definida por una única tecnología. Estará determinada por la capacidad de integrar diferentes soluciones y utilizar cada una allí donde pueda generar mayor eficiencia, seguridad y valor a largo plazo.
